domingo, 19 de febrero de 2017

Divertimentos

A falta de gran cosa que contar, este invierno vamos a retales:

Podemos disfrutar con la valentía y el descaro del macho de carbonero común (Parus major) que sale al encuentro de los fotógrafos en el parque Isabel...
















...con lo curioso de ver que el amor sigue saltando razas y especies entre este macho de ánade friso (Anas strepera) y esta azulona (Anas platyrynchos) que están siempre en el río Piles cortejando...









...o con la paciencia y concentración en el proceso de caza de la garceta común (Egretta garzetta), mayor que la del fotógrafo, que abandonó el Rinconín antes de ver si la espera merecía la pena para el estómago del ave.

jueves, 16 de febrero de 2017

Deslumbrante

Un chorro de luz por la ría de Avilés estropea la foto quemando el pico de este cormorán grande (Phalacrocorax carbo), pero nos muestra el delicado y apenas conocido brillo color bronce del plumaje de sus alas.

domingo, 12 de febrero de 2017

Un búho chico en mi ventana

A veces pienso que los pajareros estamos un poco locos, pero tambien es verdad que a veces la locura acude a nosotros volando.
Hace unas semanas, tras volver (bastante desilusionado por la escasez) de censar aves acuáticas por la ría de Avilés, me sucedió algo que si no se cuenta no se cree, y a ello voy.















Mientras estaba tomándome un café calentito en la cocina de mi casa gijonesa, oí a mi hijo llamarme a voces. Los que tenéis hijos adolescentes ya sabéis que te suelen llamar en ese tono unas 40 veces al día, así que no le presté demasiada importancia al asunto.













Cuando llegué un par de minutos después, me encontré a mi hijo mayor sacándole fotos en ráfaga como un poseso con su cámara a "algo" que estaba posado en el alféizar de su ventana, y a mi hija pequeña tirada en el suelo muerta de risa.















Al vivir dentro de un parque es frecuente que se posen en el exterior de nuestra ventana pajarillos, palomas, urracas y hasta alguna gaviota, ya que la orientación de la casa hace que con el Sol, la luz refleje en la ventana y desde fuera no se vea hacia dentro (como en los espejos trucados de los interrogatorios de las pelis policíacas).
Pero esta vez me quedé fuera en estado de shock cuando vi que lo que estaba a escasos centímetros de mis hijos era un búho, que al instante, con toda la sorpresa del mundo, identifiqué como un búho chico (Asio otus).









Recapitulemos: un búho chico, a plena luz del día, un ave de bosque, nocturna, rara y además, tímida...la sensación de incredulidad era absoluta, no sabía ni qué decir.















Antes de que mi hijo quemase el obturador de su cámara, y con el miedo (como veis por sus excelentes fotos infundado) a que no pudiese inmortalizar este momento único, le arrebaté la réflex de las manos y le tiré unas pocas fotos, porque no es algo que sin pruebas la gente se crea fácilmente, de hecho al difundir entre los colegas alguna foto por whattsapp me decían medio en broma medio en serio que dejase de poner peluches en la ventana...



Efectivamente, talmente el Sr. Búho parecía de peluche, lucía un plumaje espléndido muy difícil de describir si no lo has visto a tan corta distancia, no digamos esos enormes ojos que parecían de cristal.
















Pero no, solo había que mirar al afilado pico y a esas tremendas garras para darse cuenta que de peluche nada, teníamos frente a nosotros a una pequeña máquina de matar roedores.











Por desgracia la pareja de urracas residente en el parque, que eran las causantes con su asedio al búho de que en ningún momento relajase los simpáticos penachos de su cabeza, acabaron por espantarlo. Todavía estuvo como 1/4 de hora sobrevolando el parque, se posó en los abedules y en el tejado, y hasta en la ventana de la vecina, pero para cuando bajé a la calle para intentar sacarle unas fotos en un posadero más natural, ya se había ido definitivamente.
Por cierto, una gran sorpresa comprobar lo alargadas y estrechas que son las alas de este búho, que volaba con una elegancia indescriptible.






Pues nada, una experiencia única que pasa a formar parte del repertorio de anécdotas familiares, espero que le vaya bien a esta bellísima ave y que vuelva algún día a saludar a mis hijos.

















martes, 7 de febrero de 2017

Gaviotas canas (II): 1os inviernos.

De estas gaviotas canas (Larus canus) de primer invierno se están viendo, como os comentaba, muchos ejemplares en la Bahía de Gijón.











Para que os hagáis una idea, en esta foto de la desembocadura del río Piles están todas las que componen este reportaje, creo que son todas diferentes.











Os las pongo todas, esperemos que no sea una casualidad que empecemos a ver todos los inviernos esta abundancia de la especie.

















































































domingo, 5 de febrero de 2017

Gaviotas canas (I): Adulta.

Este invierno, a falta de otras gaviotas habituales que nos están dando esquinazo, podemos presumir, al menos, de ser un invierno lleno de gaviotas canas (Larus canus).
















En Gijón nos alegramos en noviembre al ver las primeras 5, en diciembre ya subían a 8, en enero unas increíbles 11, y ahora mismo se ven 14 ejemplares diferentes.












Lo mejor de todo es que son muy mansas y tranquilas, y se pueden ver y fotografiar sin ningún problema.










Este precioso ejemplar adulto vagaba entre unos centenares de gaviotas hace un par de semanas. No se ven muchos adultos de esta especie en Asturias, así que le hice el reportaje que se merecía la ocasión.









El próximo día os pongo una entrada con las muchas inmaduras que se están viendo, realmente está siendo el invierno de las canas.

martes, 31 de enero de 2017

Habituales del Rinconín

Este invierno tan flojo en visitantes raros por Asturias nos tenemos que contentar (y que no falten) con los bichos invernantes.

















Un paseo rápido por el Rinconín siempre es agradable para ver a placer a estos ilustres habituales, como la aguja colipinta (Limosa lapponica).












Cada vez más raro, pero anual, es el correlimos oscuro (Calidris maritima), siempre rebuscando en las sombras de las rocas.












Muy escaso también, aunque no falta nunca algún ejemplar es el correlimos común (Calidris alpina).














Bastante abundantes (cuando los ves, porque menudo camuflaje) los chorlitos grises (Pluvialis squatarola).










Y no menos de 100 son los vuelvepiedras (Arenaria interpres) que pasan el invierno en el Rinconín de Gijón con nosotros.











Hay siempre belleza y elegancia en blanco en forma de garceta común (Egretta gerzetta)...















...o con los esmeralda, turquesa y coral del martín pescador (Alcedo atthis).










De gaviotas, nos estamos poniendo las botas los cazadores de anillas, tanto de las fotogénicas gaviotas cabecinegras (Larus melanocephalus)...











...como de las abundantísimas y (por fin) este año también con interesantes anillas gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus).











De gaviotas raras, nos contentamos, a falta de blancas, con gaviotas de invierno bastante numerosas este invierno, como las gaviotas canas (Larus canus)...











...y algunos ejemplares bien guapos de gaviota argentea (Larus argentatus).













Pal gasto, desde luego, da el paseo.








domingo, 29 de enero de 2017

Helados por Gijón

Así anduvimos todos la primera parte del mes, pájaros y pajareros.













Me tocó censar el SACRE de la SEO en unas condiciones que pocas veces se dan en Gijón, por debajo de los 0ºC, y lo más extraño, sin que la salida del Sol significase una subida de las temperaturas: realmente se pasó frío. Salí y volví desde el Rinconín con una visión excepcional de la Playa de San Lorenzo con la arena helada.

Llegando a Granda la situación pasaba de la anécdota a la belleza, al ver que la escarcha, en un lugar sin tránsito, había convertido el paisaje en una delicia solo para mis ojos.
Y es que hacía tiempo que no cuajaba el hielo en los charcos.
Los alisos del Humedal de Alfredo Noval, dignos de la estepa siberiana.
O de un pasaje de Dr. Zhivago...
Aunque preparadas para esto y para mucho más, las plantas tienen que sufrir con esta congelación de sus tejidos.
Por más que estéticamente sea irresistible.
Y muy fotogénica.
Así dejaba este lamentablemente abandonado por todos humedal.


En los prados (¿la veis?), las avecillas parecían bastante alegres entre la hierba escarchada.
Efectivamente, era una tarabilla común (Saxicola rubicola) macho, no parecía afectada en absoluto.
La hembra nos dejaba bien claro que el frío, a ellas, ni fu ni fa. Eso son "pies" calientes.
Otras aves sí sufren, como se notó en el elevado número de pinzones vulgares (Fringilla coelebs) que seguramente bajaban a la costa huyendo del frío de los bosques más altos.
A otras aves como los buitrones, que en teoría sufren mucho las heladas, ni los vi, mal invierno para ellos. A estas garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), también amantes del calor, se las veía fuera de sitio.
Aunque abriendo el objetivo vemos que en la compañía habitual, no habrá problema para alimentarse.
Y finalicé mi periplo con las orejas heladas pero absorto en el espectáculo de ver lo que nunca antes había visto: la Charca de la Aliseda pantanosa helada casi en su totalidad, todo lo que se ve en la foto, salvo la mancha de agua libre al fondo, es una costra de hielo.
Una preciosidad, aunque me hubiese gustado que el frío trajese más aves, y no fue el caso, este invierno está siendo objetivamente desastroso en aves invernantes, algo está pasando en Asturias, está claro, y nada bueno.